19 de Junio 2015

No a la segunda transición. Ni Juan Carlos I, ni Felipe VI República Socialista.

La crisis capitalista internacional, que estalló en el verano de 2007, se ha convertido en España en una crisis generalizada que afecta a la totalidad del actual sistema de dominación política. En el Estado Español el capitalismo se encuentra ante una crisis de legitimidad que socava la mayor parte de la institucionalidad burguesa: sistema de Partidos, monarquía, sistema judicial, unidad territorial, etc., pierden credibilidad de forma incesante en estos últimos años.

La burguesía trata de combatir esta situación, tan desfavorable para sus intereses, impulsando una estrategia de cambios, que sin cambiar nada esencial, pueda permitir la continuidad de la dominación del actual bloque histórico de poder.
Dentro de esta estrategia de cambios, el sistema no dudó, hace hoy justamente un año, en mover ficha y cambiar a la mismísima cabeza de la corona, propició la abdicación de un ya amortizado  Juan Carlos I, sustituyéndolo por su hijo Felipe. Esta operación de maquillaje del régimen monárquico tuvo la finalidad de un cambio para que nada cambie, dando una nueva imagen de que la corona está ajena a la corrupción con medidas como el alejamiento de la Infanta Cristina que mantenga inmaculada la imagen del nuevo rey, y ganarse a la opinión pública  para el régimen.

Esta operación, que se desarrolla con diversas estrategias coordinadas, es lo que el PCPE ha llamado “Segunda Transición”. Un proceso de cambios que -siguiendo el ejemplo de la, puesta en marcha a la muerte del criminal dictador Francisco Franco-, trata de realizar algunos cambios, formales y no formales, que faciliten la perpetuación de la explotación y la opresión por parte de las actuales clases dominantes sobre la clase obrera, y sobre los pueblos y naciones del Estado Español.

Esta “Segunda Transición” tiene el objetivo de llevar a una nueva derrota a la clase obrera y a los sectores populares, en la guerra general que la burguesía desarrolla en su contra, y que -en el caso de triunfar-, cargaría sobre las espaldas del pueblo trabajador con todo el peso de la recomposición del capitalismo español para recuperar la tasa de ganancia. Esta estrategia viene impulsada por las sucesivas contrarreformas laborales, que han reducido de forma brutal el precio de la fuerza de trabajo, y por una serie de leyes destinadas a reprimir las luchas de la clase obrera y los sectores populares, como la recién aprobada “Ley Mordaza”.

Las organizaciones reformistas de todo tipo, en esta situación crítica para la estabilidad del sistema, tratan de hacer de la reivindicación de la República -a secas-, el elemento político central de su programa de retoques. Desprecian con ello el carácter de clase del Estado, y que, independientemente de que éste tenga la actual forma monárquica, o adopte otra de forma republicana, la explotación de la clase obrera, y la dominación de las clases parasitarias sobre ella, continuará sin mayores cambios.

El capitalismo español, en su desarrollo imperialista, nada tiene que ofrecer a la clase obrera y a los sectores populares. Su constante deriva hacia la reacción, el acelerado proceso de concentración y centralización del capital, llevan a las actuales clases dominantes a la necesidad imperiosa de establecer una férrea y violenta dictadura para garantizar la extracción de la plusvalía mediante su dominación absoluta; ya tome esta dictadura del capital la forma monárquica o la forma republicana, según estimen más conveniente para legitimarse socialmente.

Estamos en la etapa de transición del capitalismo al socialismo.El programa de la clase obrera es el del poder obrero y la república socialista. Los reformismos de todo tipo lanzan arena a los ojos de la clase obrera, y tratan de alejarla de sus objetivos emancipadores con promesas de humanizar el capitalismo, o de regenerar la democracia burguesa.

Hay que pasar al contraataque frente a las estrategias capitalistas y, por ello, el Partido Comunista llama a las trabajadoras y a los trabajadores a seguir su propio camino de emancipación, a no dejarse engañar en esta segunda ocasión, a luchar contra la burguesía y su sistema de dominación. El Partido Comunista llama a exigir la nacionalización de la banca y de los sectores estratégicos de la economía -paso necesario para la resolución del problema masivo del paro y la bajada de salarios-, a luchar por la salida del euro, la UE y la OTAN -que son los pilares fundamentales del capitalismo-, a luchar por el derecho de autodeterminación de los pueblos en una República Socialista de carácter Confederal, desarrollando para ello una política de alianzas de la clase obrera y otros sectores populares en el Frente Obrero y Popular por el Socialismo.

 


POR EL PODER OBRERO Y LA REPÚBLICA SOCIALISTA
POR EL DERECHO DE AUTODETERMINACIÓN DE LOS PUEBLOS
POR LA SALIDA DEL EURO, LA UE Y LA OTAN
TODO PARA LA CLASE OBRERA