Los y las hijos de la clase obrera y de los sectores populares ven cómo su futuro se ha ennegrecido radicalmente tras el estallido de la crisis capitalista, y las medidas de gestión de la misma arrojan datos desoladores en términos de acceso al empleo, posibilidades de emancipación y de desarrollo de una vida digna.

El paro y la emigración forzosa son la característica de muchos jóvenes españoles, al mismo tiempo que el encarecimiento brutal del acceso a los niveles superiores del sistema educativo favorece la elitización al excluir a la juventud de extracción obrera y popular de los mismos. Sólo los hijos de los ricos podrán acceder a la universidad y a los másteres obligatorios en el modelo educativo impuesto en la actualidad.

Esta situación está llevando a que las instituciones burguesas promocionen, no sólo entre la juventud, sino a nivel de toda la clase obrera, la idea del “emprendimiento” como alternativa a la imposibilidad de acceso al empleo, que se complementa con planes de empleo juveniles que tienen como único efecto el abaratamiento aún más de la fuerza de trabajo y el empeoramiento de las condiciones laborales.

Por ello, planteamos entre nuestros objetivos, los siguientes:

  • Planes de choque para el empleo juvenil en el marco de los planes de empleo generales y de los planes de reindustrialización.
  • Derogación de todos los mecanismos de fomento del empleo juvenil basados en rebajas fiscales a las empresas.
  • Universidad gratuita y universal en el marco de un sistema educativo exclusivamente público, gratuito y universal.
  • Acceso a la vivienda para jóvenes en el marco de las medidas generales de fomento de la vivienda para las familias trabajadoras.






La participación de nuestro país en la Unión Europea ha traído graves consecuencias para la industria, los servicios públicos, la agricultura, la ganadería, la minería, la pesca, y un largo etcétera.

Los miles de millones de “ayudas” de los planes de la UE traen como consecuencia la obligación de asumir modelos de gestión privada que afianzan la mercantilización absoluta de las relaciones laborales y sociales.

La posible firma del Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión (TTIP), empeorará aún más las condiciones de vida y trabajo de la mayoría obrera y popular y fomentará aún más la presencia de grandes monopolios en la economía de nuestro país.

Por otro lado, la participación de España en la OTAN supone el destino de miles de millones de euros al gasto militar tendente a controlar, reprimir y saquear terceros países con quienes los trabajadores y trabajadoras de nuestro país no tienen conflicto alguno. La participación en estos mecanismos, además, tiende a incrementar la represión contra la misma población española.

Por ello, planteamos entre nuestros objetivos, los siguientes:

  • Insumisión a las medidas fiscales, legislativas o administrativas que empeoren la situación del pueblo trabajador derivadas de normativa de la Unión Europea y que sean competencia de cada administración.
  • Desvinculación unilateral de la UE y la OTAN.
  • Denuncia del TTIP y sus consecuencias, continuación acelerada de los objetivos de la UE.
  • Desmantelamiento de todas las estructuras de tales instituciones en nuestro territorio.

 





 

El fantasma de la deuda pública recorre Europa y España. Las exigencias de las instituciones de la Unión Europea respecto a la estabilidad presupuestaria y el gasto público, aceptadas por los gobiernos españoles, han llevado a recortes sociales masivos y al desmantelamiento de servicios públicos esenciales.

 

Mientras se suprimen gastos sociales, se impide la generación de nuevos ingresos públicos por medio de sucesivas rebajas fiscales a las empresas, que también son destinatarias de una buena parte de fondos públicos, por vías directas o indirectas. Las instituciones públicas están a día de hoy para beneficiar intereses privados mercantiles, no para abordar las profundas desigualdades sociales existentes.

 

Por ello, planteamos entre nuestros objetivos, los siguientes:

 

  • Revisión al alza de la fiscalidad sobre empresas, centros comerciales (IAE) y vehículos de gran cilindrada (IVTM).

 

  • Reversión al sector público de todos los servicios privatizados o gestionados por empresas privadas.

 

  • Equiparación de los trabajadores y trabajadoras de los mismos a las condiciones de los empleados públicos y gestión de estos servicios a través de los consejos de trabajadores y de participación popular. Gestión de basuras, aguas, parques y jardines, zonas azules o verdes de aparcamiento, transporte, guarderías, ludotecas, establecimientos deportivos, etc.

 

  • Fin de las ayudas directas o indirectas a grandes empresas. Eliminación de todo tipo de ayudas a empresas con despidos, EREs o denuncias por vulneración de los derechos laborales y sindicales.

 

  • Cancelación inmediata de todos los conciertos educativos, sanitarios y de servicios sociales con entidades privadas. Educación, sanidad y servicios sociales universales, gratuitos y exclusivamente públicos en todos los niveles.

 

Muchas familias trabajadoras se encuentran en serias dificultades para cubrir sus necesidades básicas. El paro, los salarios de miseria y el encarecimiento de los precios de los suministros básicos llevan a situaciones insostenibles para miles de personas que tienen su expresión más terrible en niños que pasan hambre, frío o que carecen de las mínimas posibilidades para acceder a una educación en condiciones.

Los desahucios continúan y a diario vemos cómo se pretende expulsar a familias trabajadoras de sus hogares, sin que las administraciones hayan adoptado medidas serias para detener esta situación, al tiempo que miles de viviendas permanecen vacías en los pueblos y ciudades de todo el país.

Las administraciones, bajo control de los partidos burgueses, favorecen a la burguesía mediante rebajas fiscales y ayudas económicas directas, mientras enfocan las ayudas sociales desde la perspectiva de la caridad.

Por ello, planteamos entre nuestros objetivos, los siguientes:

Empleo:

  • Puesta en marcha de programas de empleo público con prioridad para las familias con todos sus miembros en paro.

Vivienda:

  • Creación de parques públicos de vivienda, fomento del alquiler social, fomento de la autoconstrucción.
  • Rebaja del IBI en la vivienda habitual, hasta su gratuidad en las familias con una sola vivienda, e incremento del 100% en el caso de la segunda vivienda vacía.
  • Impulso de las moratorias en el pago de hipotecas y suministros básicos para los trabajadores y trabajadoras que no puedan hacer frente a los mismos.

Planes de choque ante situaciones de desabastecimiento y pobreza:

  • Becas suficientes para material escolar.
  • Comedores escolares y populares gestionados por los vecinos y vecinas.
  • Fijación del salario medio (1200 euros/mes) como criterio básico para el acceso a ayudas.
  • Gratuidad del transporte público para trabajadores y trabajadoras en paro o con contratos basura, estudiantes y pensionistas y jubilados.
  • Impulso de la prestación de desempleo de carácter indefinido.
  • Cobertura total de las necesidades educativas y sociales de la infancia y la juventud sin coste para las familias.

1)DEMOCRACIA OBRERA Y POPULAR:

La democracia no consiste únicamente en votar cada 4 años o en que las asociaciones de vecinos opinen sobre pequeños detalles de los presupuestos públicos anuales. El PCPE apuesta por la creación de mecanismos democráticos efectivos y vinculados a la gestión de los centros de trabajo y a una verdadera implicación de los vecinos y vecinas en las decisiones esenciales en lo económico y en lo social.

Los ayuntamientos han promovido en los últimos años muchas ordenanzas “cívicas” tendentes a silenciar y acallar las protestas sociales, a limitar el derecho de reunión y la libertad de expresión por la vía administrativa, mientras al mismo tiempo el espacio público cada vez se cede más al capital privado para su lucro.

La ausencia de medios de comunicación serios de carácter público limita el acceso a la información y modela la realidad según el interés de los grupos empresariales y los políticos que los apoyan.

Por ello, planteamos entre nuestros objetivos, los siguientes:

Derogación inmediata de todas las ordenanzas municipales (denominadas “cívicas”) que suponen limitación del derecho de reunión, expresión y manifestación.

Creación de consejos de participación popular que generen mecanismos efectivos de intervención de los vecinos y vecinas en la decisión del destino de los presupuestos públicos y que, al mismo tiempo, efectúen control y seguimiento de las actividades de la Administración.

Creación de consejos de trabajadores, a partir de las actuales juntas de personal y comités de empresa, con poderes reales de gestión y control de las actividades de la Administración.

Plena revocabilidad de cargos públicos y creación de mecanismos de rendición de cuentas ante los consejos de participación popular y de trabajadores.

Creación de medios públicos de comunicación no partidistas, objetivos y gestionados por la propia plantilla. Recuperación de los medios públicos privatizados y sujeción de los mismos a estas condiciones básicas, previa readmisión del 100% de los despedidos y despedidas.

Los consejos de participación popular y los consejos de trabajadores se implantarán en todas las empresas y servicios del sector público existente y del recuperado según el resto de puntos del programa.

13 de Mayo 2015

Medios de comunicación

Escrito por

Medios Obreros

Diarios Burgueses

Entrevistas de Radio y Televisión

 

 

En estas Elecciones Locales y Autonómicas del próximo día 24 de mayo se está poniendo de manifiesto la ofensiva ideológica de las fuerzas políticas burguesas, incluyendo entre ellas a las fuerzas oportunistas, que no confrontan con el sistema capitalista.

La ciudadanía, la gente, y otras categorías difusas similares han sido utilizadas para desvirtuar cualquier enfoque clasista en el escenario electoral.

Y ahora el PP nos sorprende con su vídeo electoral en el que, en treinta segundos, no cabe más veces la palabra revolución. Si, el PP, el partido de Mariano Rajoy, el de las contrarreformas laborales, el que asesina inmigrantes, el de la presencia imperialista en Mali, el del Airbus estrellado días pasados, el de las congelaciones salariales, el …...

Si nuestros lectores recuerdan, al PP se le adelantó en su día el Banco Santander, con su hipoteca revolución. Diseño en rojo incluido.

Las fuerzas burguesas, y también las fuerzas oportunistas, regidas exclusivamente por sus principios pragmáticos, no tienen límites en la manipulación de cualquier cosa, con tal de engañar a la clase obrera y tratar de paralizar cualquier intento de cambio social. Ese es el actual escenario electoral en el que combatimos.

Que el PP utilice la palabra revolución en sus anuncios-mentira es expresión de la aceptación que entre las masas va teniendo una propuesta orientada a la búsqueda de una salida fuera de las normas actuales.

Por ello el Comité Central del PCPE acertó cuando decidió cual sería el primer término a utilizar en la campaña electoral: COMUNISTAS.

Seguido de su contenido explicito: LA VOZ DE LA CLASE OBRERA.

Con esta expresión tan sencilla y clara la campaña electoral del PCPE se deslinda de la de todas las demás fuerzas políticas.

Ahora es el momento de realizar el gran esfuerzo militante por parte de todas las organizaciones del Partido. Nuestras candidaturas, llenas de mujeres y hombres con un fuerte compromiso revolucionario, han de llegar hasta el último rincón de cualquier municipio. Realizar un intenso trabajo de agitación y propaganda al estilo bolchevique, acercarnos a los colectivos obreros más conscientes, debatir en los barrios, explicar nuestras propuestas políticas, es el trabajo que tenemos que hacer hasta el día 24.

Cuantos más votos reciba el Partido Comunista mejor será para la clase obrera. Ello se traducirá en que el día 25 las trabajadoras y los trabajadores estarán en mejor posición para luchar por la defensa de sus intereses; para avanzar hacia el socialismo, que es nuestro objetivo en cada acción política que desarrollamos.

Carmelo Suárez

Desde el inicio de la crisis, en el año 2008, la situación de la juventud trabajadora y de los hijos e hijas de trabajadores y otros sectores populares no ha hecho más que empeorar, impidiendo a miles de jóvenes poder tener un futuro en este sistema. En el juego electoral que finaliza el 24 de mayo, los Colectivos de Jóvenes Comunistas aprovecharemos el altavoz que nos brinda esta cita para denunciar la situación actual y recordar que bajo el capitalismo, no hay futuro para la juventud.

La situación de la juventud es dramática, con un paro global en el conjunto del estado que ronda el 50%, obligando a miles de personas a emigrar a otros lugares en busca de un futuro que, en la mayoría de los casos, no es mucho más alentador que el que el capitalismo español puede ofrecernos. Quienes se quedan en nuestro territorio acceden a un trabajo precario, sin estabilidad y con salarios que apenas permiten subsistir. La juventud, en el ámbito laboral, sufre una explotación cada vez más feroz, pese a los cantos de sirena que hablan de un descenso del paropero que no cuentan que éste se basa, en contratos temporales y muy mal pagados.

Frente a esto, desde el sistema se nos ofrece la oportunidad de estudiar; oportunidad que realmente no tenemos, ya que miles de estudiantes han sido expulsados de las universidades públicas y gracias a la LOMCE, y a la batería de reformas educativas que los distintos gobiernos de turno del capital llevan aplicando durante años, la Formación Profesional se ha puesto al servicio del capital y la educación pública se va destruyendo paulatinamente.

Por último, en nuestras ciudades, pueblos y municipios, a la juventud se le roban los espacios públicos, privatizando y especulando con parques, barrios enteros, servicios públicos como la sanidad, el transporte y los dedicados al ocio y tiempo libre (bibliotecas, instalaciones deportivas etc…). Ejemplos de lo dicho anteriormente los encontramos en barrios como Gamonal, el Cabañal o Can Vies y en multitud de ejemplos en diferentes localidades.

Por último, desde los CJC queremos denunciar que la corrupción es algo inherente al capitalismo. No se trata de que éste o aquel robe. Se trata de que la privatización de los sectores públicos, los desahucios, el paro y la precariedad es corrupción. Una corrupción necesaria para el capitalismo y, por tanto, luchar contra ella es hacerlo en clave anticapitalista.
Por todo esto, es necesario no engañarse y saber reconocerlas opciones existentes en el juego electoral, sobre todo aquellas que apuestan por mantener el sistema o cambiarlo todo para no cambiar nada. Estas opciones oportunistas, viejas o nuevas, no son más que engaños, falsas ilusiones para la juventud.

Quien de verdad defiende los intereses de la juventud obrera y de extracción popular son quienes día a día se organizan en cada centro de estudio, en cada lucha obrera y en cada reivindicación vecinal. En cada una de estas luchas los CJC y el PCPE volcamos todos nuestros esfuerzos, ya que consideramos que el verdadero poder popular se construye en cada lucha, organizando cada vez más al estudiantado en torno a un movimiento estudiantil estatal organizado, tejiendo la solidaridad de clase y uniendo luchas obreras en torno a los Comités de Unidad Obrera.

Es por esto que para los CJC votar comunista y votar por el PCPE es hacerlo por una posición revolucionaria, la única existente en la actualidad y que cree que la única salida para la juventud es luchar para destruir el capitalismo y construir el socialismo.

Entendemos que votar no es suficiente, y el día posterior a las elecciones, desde los CJC continuaremos luchando día a día y animando alajuventud y ala clase trabajadora a  organizarse en la juventud y el partido comunista.

Buró Político de los CJC

Mayo 2015

Ante esta grave situación, el PCPE decide concurrir a las elecciones municipales y autonómicas en solitario. En las condiciones actuales, es más necesaria que nunca la existencia de candidaturas que reivindiquen con claridad las posiciones comunistas, las posiciones de clase, las posiciones de los trabajadores y trabajadoras.

Cuando las contradicciones y limitaciones del sistema capitalista se ven con mayor claridad, es necesario mantener la cabeza fría y no dejarse atrapar por los cantos de sirena de quienes plantean que la clase obrera se sitúe a la cola de otras clases sociales, principalmente la pequeña burguesía, también afectadas por la crisis, pero que necesitan de las masas obreras y populares para llenar sus manifestaciones de “pueblo”, para hacer parecer sus propuestas como beneficiosas para la mayoría, cuando sólo lo son para una parte, minoritaria, de ese “pueblo”.

La pequeña burguesía y las capas medias imprimen hoy todo su carácter a las propuestas de confluencia. Ofrecen propuestas que el capitalismo ya ha desechado, y pretenden que la clase obrera les abra el camino, les apoye y les aúpe a la gestión política del sistema.

El PCPE no puede ser cómplice de un engaño de tal envergadura y, pese a las presiones y las insistencias en sentido contrario, nos situamos con claridad frente a todos aquellos que pretenden gestionar el capitalismo, de una u otra manera, y situamos una propuesta clasista, para la mayoría social que son los trabajadores y trabajadoras.

Concurrimos a las elecciones sin renunciar de antemano a ningún objetivo, pero sabiendo que no contamos con el apoyo mediático y que algunos compañeros y compañeras de lucha, con los que hemos compartido trinchera en otras ocasiones, seguramente confiarán en el voto a la nueva socialdemocracia.

Sabemos que sólo con concejales y concejalas comunistas las cosas pueden realmente empezar a ser distintas en los pueblos y ciudades. Sabemos que sólo con diputados y diputadas comunistas los parlamentos autonómicos comenzarán a plantearse realmente medidas a favor de la mayoría social. Por eso concurrimos a las elecciones.

Los concejales y concejalas, los diputados y diputadas comunistas son la única garantía de que las reivindicaciones de las luchas obreras y populares tengan voz propia en las instituciones, al tiempo que el trabajo de las bancadas comunistas en las instituciones se centrará en promover, difundir, apoyar y divulgar los intereses de la mayoría, y no los de la minoría explotadora y parasitaria.

Los y las comunistas no prometemos: hacemos. Queremos que la mayoría obrera y popular se organice y ejerza su poder allí donde realmente se producen las contradicciones, principalmente en los centros de trabajo, y sólo en esa tarea cobra pleno sentido la existencia de representantes comunistas en las instituciones creadas para legitimar el gobierno de la burguesía.

Queremos tener concejales y concejalas, diputados y diputadas que utilicen las tribunas institucionales para hablar de organización obrera, para difundir las reivindicaciones de los vecinos y vecinas, para ayudar a crear organización popular, para apoyar al desarrollo de la conciencia revolucionaria entre las masas. No queremos sólo poner aceras ni arreglar farolas, pero tampoco queremos que se den ayudas económicas a los grandes empresarios mientras las familias trabajadoras no pueden calentar sus hogares.

A pesar de las limitaciones que el propio sistema plantea para la capacidad legislativa de municipios y Comunidades Autónomas, la presencia de comunistas en estas instituciones puede paralizar temporalmente algunas de las medidas más aberrantes que vemos a diario. Pero el objetivo es mucho más ambicioso y sólo hacer eso, sin que los comunistas organicen la lucha en las calles y en los centros de trabajo, sería puro reformismo.

Los concejales y concejalas, los diputados y diputadas comunistas apoyaremos aquellas reformas inmediatas que alivien la situación coyuntural de la mayoría social, pero sólo cuando esas reformas no traigan aparejadas medidas privatizadoras o favorecedoras de los capitalistas.

Los concejales y concejalas, los diputados y diputadas comunistas promoveremos medidas tendentes a reforzar la organización obrera y popular fuera de las instituciones, a elevar la conciencia revolucionaria y a promover la alternativa socialista y comunista como única salida posible en beneficio de los intereses de la clase obrera y el pueblo trabajador en su conjunto.

Llegamos a este proceso de elecciones municipales y autonómicas en una situación nada halagüeña para la mayoría obrera y popular. Cuatro años de gestión por parte del Partido Popular en el gobierno central han servido para agravar aún más la difícil situación social que dejó el gobierno de Zapatero, promotor de reformas laborales y del retraso de la edad de jubilación, entre otros ataques directos a los trabajadores y trabajadoras.

El PP ha mantenido y aumentado el ataque, utilizando como excusa el tan manido argumento de que “los anteriores lo han dejado todo fatal y es necesario hacer profundas reformas”. Las “reformas” que ha acelerado el Partido Popular en los últimos años han tenido como objetivo principal el desmantelamiento del ya exiguo sector público y su apertura al gran capital privado, necesitado de nuevos espacios donde recuperar, con rapidez, los beneficios económicos perdidos a raíz del estallido de la crisis.

Las políticas emanadas de los sucesivos gobiernos centrales han tenido un claro efecto en los municipios y las Comunidades Autónomas, en muchos casos gobernados por los mismos partidos u otros que defienden el mismo modelo económico y social, el capitalista, como el mejor de los sistemas posibles.

Los gobiernos municipales y autonómicos han privatizado y han recortado igual que lo ha hecho el gobierno central. Han aplicado sin miramientos las directrices y las limitaciones impuestas no sólo por Madrid, sino también por Bruselas, en la creencia de que no caben alternativas al modelo capitalista tal como está concebido.

Al aliento del malestar social generado por tales políticas fuertemente agresivas contra la mayoría trabajadora, han surgido partidos y organizaciones que pretenden presentarse como alternativa al actual modelo de gestión, pero sin poner en duda la base económica que lo sustenta.

Estos partidos y organizaciones, apelando a la ilusión o a conceptos tan difusos como el de “ciudadanía”, que pretende armonizar bajo ciertas propuestas a todas las clases y capas sociales y, por tanto, oculta la raíz principal de la crisis, aspiran a convertirse en nuevos gestores públicos para hacer, supuestamente, la gestión de otra manera, pero siempre desde los estrechos márgenes que ofrece la legislación pensada y ejecutada para beneficio del gran capital monopolista, de las grandes empresas que acaparan la gestión de servicios públicos privatizados.

La irrupción de estas organizaciones y partidos, fuertemente apoyada desde ciertos medios de comunicación de masas, quiere ser un cambio estético, un retoque en un rostro, el de la España capitalista, que está ya demacrado a ojos de las grandes mayorías.

Se pretende ofrecer a la mayoría social un recambio creíble y asumible, dentro del capitalismo, una alternativa a los partidos que se han turnado en los gobiernos desde el fin de la dictadura franquista y que están preñados de engaños, corrupción, caciquismo y desprecio hacia los intereses obreros y populares.

La crisis política, la crisis en la cúspide que es consecuencia de la profunda crisis económica cuyas consecuencias seguimos padeciendo, pretende ser resuelta sin grandes altibajos, sin grandes cambios en lo esencial.

Avanzamos a pasos agigantados hacia una Segunda Transición, hacia un nuevo engaño al pueblo trabajador de enormes proporciones. Al igual que a finales de los años 70, son necesarios grandes consensos sociales que avalen los ajustes políticos y sociales en marcha y ofrezcan la perspectiva de otros 30 años de paz social, de conflictividad obrera contenida y “responsable”, de rebaja del tono de las luchas populares, mientras se sigue legislando a favor del gran capital.

Las candidaturas de confluencia, llamadas pomposamente de “unidad popular” en algunos casos, pretenden unificar al movimiento obrero y popular bajo una falsa bandera de unidad, apelando al sentimentalismo y a la gravedad de la situación económica y social de millones de trabajadores y trabajadoras para legitimar un nuevo escenario de desarrollo capitalista.

Quienes promueven estas candidaturas abandonan voluntariamente, si alguna vez lo tuvieron, el discurso clasista, la concepción de una sociedad donde existen intereses confrontados, para abrazar propuestas difusas, aparentemente democráticas, engañosamente satisfactorias para muchos trabajadores y trabajadoras tras años de constantes pérdidas de derechos económicos, sociales y democráticos. 

Ofrecen migajas para no ofrecer el todo. Prometen soluciones basadas en las mismas recetas que generaron el paro masivo, la emigración masiva y el robo masivo al pueblo trabajador. La nueva socialdemocracia pretende sustituir a la vieja socialdemocracia, cuyo papel engañaobreros, en las mismas claves que ellos expresan hoy, contuvo y desvió las ansias de transformación social de hace más de 30 años.

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